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Q-Bert entra dentro de la categoría de clásico por
dos razones: es una conversión de una recreativa muy conocida
y es sumamente adictivo.
Nuestra tarea es simple, saltar sobre los cubos para que giren
y cambien de color evitando los enemigos. Bajo este inofensivo rompecabezas
se esconde un arma de doble filo, ya que los enemigos nos pondrán
las cosas difíciles y además los cubos usados del
todo no se pueden pisar nuevamente.
Para rematar incluye un modo con dos jugadores simultáneos,
lo que os puede hacer la idea de los follones que se organizan en
la pantalla cuando nuestro compañero nos quita paso.
Entre las anécdotas de este juego está que el protagonista,
Wrappy, fué presentado en su día como la mascota oficial
de Konami... el tiempo cambiaría este símbolo por
Solid Snake, pero eso es otra historia.
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