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Cuando los juegos deportivos estaban en pañales apareció
un juego que arrastró masas de gente a los ordenadores. Dinamic,
una compañía española, fué la encargada
de demostrar al mundo lo que la sencillez y la perfección
pueden acarrear en un videojuego.
En el más puro estilo one-on-one, se presentó de
golpe y porrazo en nuestros monitores un juego donde dos señores
se mataban por encestar el balón. ¿Dónde estaba
la gracia? en todo.
Los gráficos son muy sencillos, una pista simple con dos
canastas, des jugadores, y el público al fondo. Lo mejor
es que todo se mueve muy suave, desde los jugadores (aunque el movimiento
parece a base de calambres), pasando por la pelota (muy bien realizada),
y la agitación del público al encestar. Destacan los
mates, bien realizados y variados, con repeticiones a cámara
lenta.
Jugar contra el ordenador es insufible, desesperante en ocasiones,
pero el juego cobra otra dimensión cuando te enfrentas con
un amigo. Y es que la modalidad de dos jugadores es de las mejorcitas
que hay, sencillamente genial.
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