• Retro entre amigos – Lo que no se oye

    Posted on mayo 26, 2013 by in Sin categoría

    Este fin de semana he tenido el inconmensurable placer de poder participar en uno de mis podcast favoritos: Retro entre amigos. Ckultur y su alegre banda de muchachos me hicieron sentirme especial durante unas horas que se me hicieron horriblemente cortas, y que definen con exactitud lo que debería ser una reunión «retro entre amigos» perfectamente: una vez al mes, bebidas, cosas para picar, videojuegos para parar siete trenes, y muchas ganas de pasarlo bien.

    Nada más llegar a casa del ilustrísimo señor Ckultur en la conocida villa de COF! COF! COF! (la alergia, disculpad) empezaron los buenos momentos: un recibimiento afectuoso, entrega de presentes (imprescindible un buen regalo para el organizador), pésame de turno a Fanboy por la Xbox One, empezar a llegar más contertulianos, ver el intercambio de material, una Megadrive se conecta por ahí, un Commodore 64 por allá, suena el chip SID a toda pastilla, un vídeo musical retro cojonudísimo, luego otro, otro más…

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    Empiezan los preparativos, asaltamos los refrigerios como buenos españoles (¡IT’S FREE!), y nos sentamos todos alrededor de la mesa de grabación. La mesa es toda una declaración de intenciones: 8 micrófonos (contertulianos), un auricular con micrófono (Ckultur), todo ello conectado a un sistema inalámbrico que manda el audio a un PC, y un precioso timbre.

    ¿Un timbre? si, un timbre, como el de la recepción de los hoteles. Su función es muy simple: indicar cuando empieza y termina una sección en la grabación. Puede sonar a chorrada, pero facilita la labor una barbaridad, ya que la forma de la onda en la grabación se ve perfectamente, y como va precedidda y continuada por silencio es muy sencilla de localizar para hacer los cortes. Esto, unido al sistema de grabación inalámbrica para 9 personas o hará ver que Ckultur ha pensado en todo de forma meticulosa.

    Comienza la discusión de los temas a debatir, se discute si para la segunda temporada se cambia de sintonía (un «no» clamoroso), algunos temas se empiezan a discutir sin empezar a grabar… hasta que se llega al silencio, el primer ding, y Ckultur suena su famosa frase de bienvenida y la introducción del programa… hasta que se hace un lío, risas, y vuelta a grabar.

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    Mientras el programa transcurre se da cuenta de lo difícil que es que 9 personas hablando lo hagan de forma sucesiva sin legar al jaleo, de la de opinones distintas que puede haber sobre un mismo tema, de la de cosas que crees saber y realmente eres un novato… increíble, mágico. Tras romper el hielo te olvidas que se está grabando, es una conversación entre amigos de afición, te encuentras a gusto, todos tus problemas se van por un rato.

    Y entonces llega un momento la mar de curioso, la conexión por videoconferencia con McLeod. Pero no se hace en el televisor de ¿50″? o en alguno de los tres monitores del PC que hay allí, se hace en un sencillo iPad, sujetado sobre una base iCade, hasta en esos detalles que no se ven Ckultur es un genio.

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    Vemos un gato al otro lado del iPad, Mc Leod es un amante de estos animales, hasta le preguntan por alguna cosa de ellos. Mientras tanto Mc Leod prepara la grabación de su lado, para enviarlo luego a Ckultur y así tener un sonido perfecto en el podcast final. Y entonces sucede, Ckultur me mete en un follón sin previo aviso: «Tenías cosas pendientes que comentar con Mc Leod, adelante». ¡Jorl! no llevaba NADA preparado, sólo había comentado que me gustaría hablar del QL desde otro punto de vista. Y me arranco, empiezo a hablar… y a hablar, y a hablar… cuando llevo un buen rato me doy cuenta que esto es casi un monólogo en el que Mc Leod apenas dice algo, trato de hacerle más partícipe, pero al poco se me olvida y vuelta a mi discurso… pfffff, me van a crucificar.

    Cuando finaliza «la sección de Mc Leod» éste nos enseña las ondas de su grabación, casi todo vacío y unas cuantas partes donde él dice «ahá», despitorre en la mesa, yo con una vergüenza encima bárbara. Desde esta humildes líneas mis más sinceras disculpas, es que uno se emociona y…

    Sigue el programa, nueva sección estrenada por Ckultur en la que nos recomienda un juego: A C O J O N A N T E, de verdad, cuando lo oigáis os vais a ir a Internet de cabeza, en mi vida lo había escuchado nombrar y estoy loco por poder jugarlo con tranquilidad.

    Luego otra sección, y otra… creo que Ckultur tendrá que pegar el tijeretazo porque esto se va a más de dos horas de programa si o si, eso o saca un especial de tres horas (lo recomendable).

    Cuando me voy de allí, en busca de mi mujer y mis hijos, siento como si parte de mi se hubiera quedado atrás, como si ese lugar fuera mi verdadero hogar.

    Era el invitado especial, pero los especiales eran ellos.

    Gracias.

7 Responses so far.

  1. falvarez dice:

    La verdad es que no me imaginaba para nada que la Cueva fuera «así». Yo que tú le ponía un aviso de spoiler a las fotos, me gustaba más cómo era en mi imaginación que en la realidad 🙂

    • Radastan dice:

      Es que he realizado la foto del lado «bueno», la retrocueva no sale en la foto. Justo detrás mía estaba la «mesa» con el PC de 3 monitores, la tele de 50″, etc. Y a la derecha de la foto estaría un sofá y detrás un hueco con montones de estanterías repletas de «retrochuches». A la izquierda están las escaleras y más baldas de juegos.

      Así que tranquilo, que no te he roto la magia.

  2. Manu dice:

    Más que una cueva, eso es un palacio xDDDD

    Gran «crónica» y mejor podcast 😉

  3. robcfg dice:

    Radas, el mundillo retro de está lleno de buena gente, y allí en casa de Ckultur se junta un buen grupo.

    Estupendo post, un saludaco!

  4. Joe Morgan dice:

    Gracias por los comentarios,Rad.
    Para la próxima espero tenerte a tí también, Rober, que una vez hablamos de integrarte en plan McLeod y todavía no ha sido posible.

    Saludos!

  5. Un mito ha caido, ¡para hacerse aun mayor!

  6. Finorris dice:

    Me encanta este podcast!